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martes, junio 2, 2026

HISTÓRICO: REABRIÓ LA SUIPACHENSE Y ARRANCA CON 26 TRABAJADORES

La emblemática planta láctea de Suipacha, con más de 70 años de trayectoria en el corazón de la provincia de Buenos Aires, volverá a producir. Tras nueve meses de persianas bajas, la fábrica reabrió sus puertas gracias a una resolución judicial que autorizó el alquiler de sus instalaciones, llevando alivio y previsibilidad a decenas de familias afectadas por la quiebra.

El Juzgado Civil y Comercial de Mercedes, a cargo del juez Leandro Julio Enríquez, dio luz verde para que la firma Compañía Láctea Suipacha S.A. tome las riendas de la operatividad. El contrato de locación no solo incluye el predio industrial y las maquinarias, sino también el uso de marcas históricas del sector como Lácteos Conosur y La Suipachense.

Al frente de este nuevo proyecto está el empresario Pablo Acsi, un ejecutivo con amplia experiencia en el sector y pasado directivo en Parmalat, quien lidera el grupo inversor responsable de rescatar una usina láctea que parecía condenada al desmantelamiento definitivo.

La fábrica hoy

En diálogo con Dato Posta, el secretario Adjunto de ATILRA, Mario Nelchi, confirmó la esperada noticia: «Hoy fue la reapertura con la nueva firma al mando de Pablo Acsi y su grupo inversor. Mañana arranca una cuadrilla de 26 empleados, pero con el correr del mes se llegará a 55. A medida que vayan funcionando los distintos sectores, se irá sumando más gente de la fallida Lácteos Cono Sur».

Respecto a los plazos para volver a ver los productos en la góndola, Nelchi estimó que la producción comenzará a la brevedad, en un plazo no mayor a 15 días. «La empresa está en condiciones; la estuvimos cuidando y limpiando en este último tiempo. Está impecable e íntegra. Ahora se le hará un trabajo de mantenimiento de rutina y estimamos que entre una semana y quince días ya se largará a producir», detalló el referente gremial.

Festejo de los trabajadores de La Suipachense cuando se concretó la idea del alquiler

Crónica de un colapso financiero

La caída de La Suipachense no fue un hecho aislado ni repentino. En sus últimos años, la firma estuvo bajo el control del grupo venezolano Maralac a través de Lácteos Conosur S.A. —la misma empresa que operó la quebrada ARSA, responsable de los yogures SanCor—.

El descalabro financiero de la gestión anterior dejó cifras contundentes: una deuda postconcursal de $8.458 millones en cheques rechazados, sumada a reclamos gremiales que superaron los $1.000 millones. Ante el fracaso del concurso preventivo, la Justicia no tuvo otra alternativa que decretar la quiebra directa en noviembre de 2025.

El acampe obrero que evitó el vaciamiento

La reactivación actual es, en gran medida, fruto de la resistencia de sus trabajadores. Inmediatamente después de decretarse la quiebra el año pasado, los operarios montaron un acampe permanente frente a la planta, respaldados por el sindicato ATILRA y el Municipio de Suipacha.

Esa vigilia resultó estratégica. Según explicó el intendente local, Juan Luis Mancini, la presencia activa de los trabajadores en los portones impidió el vaciamiento de activos de alto valor tecnológico, como la secadora de leche en polvo y la máquina de envase Tetra Brik. La resistencia obrera logró preservar el corazón de la fábrica intacto hasta la llegada de nuevos inversores.

El plan de producción y el retorno de los operarios

En esta nueva etapa, Compañía Láctea Suipacha S.A. iniciará un esquema de producción gradual. Mientras se avanza en las gestiones conjuntas entre el Municipio y los ministerios provinciales para agilizar las habilitaciones correspondientes, el plan contempla:

  • Volumen inicial: Un procesamiento de 50.000 litros diarios de leche (un quinto de la capacidad histórica de la planta, que supo alcanzar los 250.000 litros).

  • Líneas priorizadas: El arranque se concentrará en tres productos clave por su rentabilidad y demanda: leche entera en envase Tetra, yogur y leche en polvo (aprovechando la secadora recuperada).

  • La quesería: Uno de los sectores más emblemáticos de la marca quedará postergado para una segunda fase de estabilización económica.

El retorno del personal también será escalonado. Tras la incorporación de la primera cuadrilla, se proyecta alcanzar los 55 operarios en el corto plazo, con miras a seguir sumando personal de los 140 empleados que supo tener la planta en su período de máximo esplendor.

Una decisión judicial con impacto social

La resolución del juez Enríquez no atendió únicamente a razones comerciales. En su fallo, el magistrado fundamentó que la continuidad de la actividad industrial es imperiosa para sostener las fuentes de trabajo genuinas y dinamizar la economía de toda la región.

Además, desde el punto de vista jurídico, mantener una planta activa y en mantenimiento incrementa notablemente su valor de realización futura en comparación con una estructura parada y propensa al deterioro. Los fondos derivados del canon de alquiler se depositarán en una cuenta judicial para comenzar a responder, de manera ordenada, a los acreedores de la quiebra.

La Suipachense vuelve al ruedo. El desafío industrial y financiero que viene es mayúsculo, pero el motor principal ya se encendió: las máquinas vuelven a hacer ruido y las familias recuperan su sustento.

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