Lejos está, MEZCLAR LAS CARTAS, Y DAR DE NUEVO Visión que
correspondería debiera impulsarse desde las organizaciones que conforman el
movimiento nacional y popular de Argentina, y una representación que debemos
reconstruir. Sí creo que puede ser un disparador para abordar una discusión
transversal y democrática sobre cuestiones que considero urgentes e ineludibles, casi
de supervivencia.
Son tiempos de juntarnos con la finalidad de crear escenarios de debate en el seno
mismo del Movimiento Nacional y Popular, para que, cuando se presente la
oportunidad de accionar, nos encuentre preparados, que no nos tome por sorpresa.
Debemos reconstruir esa capacidad de representación de las mayorías populares con
propuestas simples, directas, de sentido común, al alcance de todos y todas. Solo se
trata de escucharnos, para poder debatir, si nos hacemos cargo de abordar con coraje
la construcción de un gran frente nacional, un gran pacto social, político, económico,
científico y cultural que, por el momento, todavía parece lejano.
Mientras tanto, esta nueva versión de la crisis mundial, evidenciada por la polarización
de las ideas y la concentración de la riqueza, nos encuentra a los argentinos
transitando, en forma históricamente reiterada, otra nueva versión de la entrega de
nuestra soberanía por parte de los viejos y conocidos liberales que no quieren el
desarrollo del país, empujándonos hacia la desintegración nacional.
Como casi todos, ignoro cuándo y cómo termina, aún así, descarto correrme de esta
realidad, ocultarme, hacerme el distraído, resignarme, o militar un silencio cómplice.
En cambio, elijo hacerme cargo de proponer ideas para una nueva convivencia con la
intención de contribuir a recrear las reglas de un nuevo Estado de Bienestar.
La Tecnología, creada por el hombre, no es, ni será sustituto de la voluntad popular.
Se equivocan los que piensan que somos la última generación dorada que alguna vez
tuvimos las rodillas raspadas. La juventud es maravillosa, es con ellos.
Es por esto que estoy dispuesto a compartir algunos ejes o algunos lineamientos del
modelo que abrazo y aportarlos para una experiencia de construcción colectiva, como
creo que debe ser, con el objetivo de definir hacia dónde queremos ir, y cómo hacerlo,
evitando la improvisación que casi siempre nos impone la urgencia del cronograma
electoral y la falta de humildad de la dirigencia, en general.
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Una propuesta sólida, representativa de los intereses del pueblo y de la nación
argentina, de la presente y de la futura, debe basarse en un profundo análisis de la
situación actual del país y del contexto internacional, y es precisamente por esto último
que resulta imprescindible un diagnóstico preciso, sobre esos problemas que parecen
reiterados e insuperables, problemas estructurales que se van reinventando, en
materia política, económica, educativa, productiva, etc., etc.
La vertiginosa realidad mundial nos debe hacer pensar, minuto a minuto, el país que
queremos para nosotros y para las generaciones futuras. Planificar, accionar, verificar,
corregir y volver a planificar podría ser el método normal, la práctica instalada. Planear
estratégicamente mal puede considerarse como un fin en sí mismo, simplemente es el
camino obligado de una inteligente gestión de lo público.
El oficio y la intuición son útiles, pero ya insuficientes, necesitamos definir,
colectivamente, objetivos claros, alcanzables, de mediano y largo plazo, y definir una
hoja de ruta estructurada que apuntale un plan de desarrollo armónico, territorialmente
equilibrado, gradual, sostenible y soberano.
Si “la unión hace la fuerza” no queda otra que unirnos para lograrlo. Hacer nuestros
mejores aportes es la actitud militante que debemos tener todos aquellos que
pensamos parecido, todos aquellos que nos sentimos con las ganas y la
responsabilidad de contribuir para definir el modelo de país que deseamos.
Solo tenemos que juntarnos los de “este lado”, ampliamente hablando, y asumir el
coraje de abordar el diseño de un nuevo modelo, desechando prácticas, creencias y
discursos perimidos que, en gran medida, nos trajeron hasta acá. Si nos dejamos
ganar por la inercia tal vez hoy pueda ser el principio del fin.
Propongo girar 180º o seguir fracasando. Así no va más. Juntémonos, es una
oportunidad para empezar de nuevo, ya que no empezamos de cero. Supimos cruzar
los Andes para liberar pueblos, hagámoslo de nuevo.
Daniel Ríos
09/05/2026




