Un informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes (CICCRA) confirma que el consumo de carne en Argentina atraviesa uno de sus momentos más críticos. En el primer trimestre de 2026, la demanda interna cayó un 10% respecto al año anterior, consolidando una tendencia donde el asado y los cortes diarios se vuelven cada vez más difíciles de costear.
Solo en el mes de marzo, la baja interanual fue del 3,7%, reflejando que la aceleración de precios y el estancamiento de los ingresos están modificando drásticamente la mesa de los argentinos.
Cifras que alarman: el nivel más bajo en 20 años
El dato per cápita es quizás el más revelador de la crisis: actualmente se consumen 47,3 kilos anuales por habitante. Para dimensionar la caída, en 2008 ese promedio superaba los 68 kilos.
Este retroceso histórico se explica por una suba de precios que, en los últimos doce meses, supera el 60% en el mostrador, con picos de aumentos de dos dígitos solo durante el último mes en cortes populares. Ante este panorama, el pollo y el cerdo siguen ganando terreno como alternativas más económicas.
Impacto en la industria y el empleo
La crisis del consumo no solo afecta al bolsillo del vecino, sino que golpea a toda la cadena productiva:
-
Menor producción: En el primer trimestre se produjeron 700 mil toneladas, un 5,1% menos que en 2025.
-
Crisis en frigoríficos: La baja actividad ya derivó en suspensiones y despidos en diversas plantas del país debido a la menor faena.
-
Exportaciones como refugio: Si bien las ventas al exterior crecieron, no logran compensar la pérdida del mercado interno, que históricamente fue el principal motor del sector.
Lo que los especialistas observan no es un cambio en los gustos culturales, sino una transformación forzada por la pérdida de poder adquisitivo, que hoy aleja a la carne vacuna de la dieta diaria de miles de familias.




