El 3 de mayo de 1991, se aprobó la Declaración de Windhoek, elaborada por los participantes en el Seminario para la promoción de una prensa africana independiente y pluralista, organizada por la Organización de las Naciones Unidas y la UNESCO en Namibia.
El día llega en un momento muy particular en la Argentina, con un presidente que ataca directamente a los trabajadores de prensa. En otros momentos, fueron las empresas periodísticas. El tema se complica demasiado.
Se proclamó en dicho instrumento internacional, el establecimiento, mantenimiento y fortalecimiento de una prensa independiente, pluralista, y libre como indispensable para el desarrollo y mantenimiento de la democracia en un país, así como para el desarrollo económico, definiendo como prensa independiente aquella sobre la cual los poderes públicos no ejerzan ni dominio político ni económico, ni control sobre los materiales y la infraestructura necesarios para la producción y difusión de diarios, revistas y otras publicaciones periódicas.
Dos años después en 1993 la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el día 3 de mayo como Día Mundial de la Libertad de Prensa, con la idea de «fomentar la libertad de prensa en el mundo al reconocer que una prensa libre, pluralista e independiente es un componente esencial de toda sociedad democrática».
La libertad de expresión es un derecho fundamental, según establece el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos:
«Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión».
Teniendo en cuenta ese derecho, el Día Mundial de la Libertad de Prensa es una oportunidad para:
- celebrar los principios fundamentales de la libertad de prensa;
- evaluar la situación de la libertad de prensa en el mundo;
- defender los medios de comunicación de los atentados contra su independencia, y
- rendir homenaje a los periodistas que han perdido sus vidas en el cumplimiento de su deber.
En un comunicado a propósito del Día Mundial de la Libertad de Prensa, la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) llama a los poderes del Estado y a la sociedad en su conjunto a reflexionar sobre la importancia de garantizar una atmósfera de reconocimiento y aceptación hacia la labor periodística.
Es una condición indispensable para el funcionamiento pleno de la vida democrática.
El ejercicio del periodismo libre, sin trabas ni presiones, constituye uno de los pilares del sistema republicano de gobierno. En las democracias consolidadas, el acceso a la información pública, la posibilidad de indagar, preguntar y difundir hechos de interés público, así como el respeto por el trabajo de los periodistas, forman parte de estándares esenciales para asegurar la transparencia institucional y la rendición de cuentas.
ADEPA subraya que el reconocimiento del papel de la prensa no debe limitarse a declaraciones formales, sino expresarse en conductas concretas por parte de los distintos actores de la sociedad. Una especial responsabilidad tienen los representantes de los poderes públicos, y dentro de ellos, las más altas autoridades de la Nación. La descalificación, la agresión verbal o cualquier forma de hostigamiento hacia periodistas y medios no solo afectan a quienes ejercen la profesión, sino que empobrecen el debate público y debilitan la calidad democrática.
El respeto por la diversidad de opiniones, la convivencia en el disenso y la aceptación del escrutinio periodístico son valores que deben ser promovidos activamente, especialmente por quienes tienen responsabilidades institucionales.
El acceso a la información y la libertad de expresión no son prerrogativas sectoriales, sino derechos fundamentales de la ciudadanía. Su vigencia efectiva requiere de un entorno donde el periodismo pueda desarrollarse con independencia, sin restricciones indebidas ni presiones.
En este Día Mundial de la Libertad de Prensa, ADEPA reafirma su compromiso con la defensa de estos principios y convoca a todos los sectores a fortalecer una cultura democrática basada en el respeto, la pluralidad y la libertad.
Por qué el 3 de mayo es el Día de la Libertad de Prensa
El 3 de mayo fue proclamado como el Día Mundial de la Libertad de Prensa por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1933, siguiendo una recomendación de la Conferencia General de la UNESCO.
Se eligió este día para conmemorar la Declaración de Windhoek, un documento redactado por periodistas africanos el 3 de mayo de 1991 durante un seminario de la UNESCO en Namibia.
Este documento es fundamental porque definió los principios de una prensa libre, independiente y pluralista; estableció que una prensa libre es esencial para el desarrollo y el mantenimiento de la democracia; y surgió en un contexto donde muchos periodistas en África (y otras partes del mundo) enfrentaban censura, persecución y violencia.
¿Cuál es el objetivo de este día?
Más allá de la efeméride, la UNESCO evalúa el estado de la libertad de prensa a nivel mundial; defiende a los medios de comunicación de los ataques contra su independencia; y rinde homenaje a los periodistas que han perdido la vida en el ejercicio de su profesión.
🔎 Te puede interesar
Cada año, organiza una conferencia global y otorga el Premio Mundial de la Libertad de Prensa UNESCO/Guillermo Cano, nombrado en honor a un periodista colombiano que fue asesinado por su trabajo de investigación. Cano era el director del diario El Espectador y fue asesinado por sicarios en 1986 debido a sus denuncias contra el Cartel de Medellín.
Fuentes: Naciones Unidas / Wikipedia / Fundacionled.org







