Una pintada en el baño de mujeres alertó sobre un presunto tiroteo para el lunes 13. Hubo un allanamiento en la zona oeste de la ciudad, clases con asistencia reducida y talleres de concientización.
Una situación de extrema sensibilidad sacudió a la comunidad educativa de la Escuela Normal de Mercedes durante los últimos días. Lo que comenzó como una amenaza escrita en las paredes del baño de mujeres el pasado jueves, terminó movilizando a la Justicia, la Policía y las máximas autoridades educativas de la región.
La inscripción apuntaba directamente contra tres alumnos de la institución y fijaba el lunes 13 como la fecha para concretar el ataque. Ante la gravedad del hecho, el equipo directivo radicó la denuncia penal de inmediato, la cual fue ampliada con declaraciones de los estudiantes afectados y sus familias.
Allanamiento y avance judicial
La investigación judicial, que avanza a paso firme, derivó en la tarde de ayer en un allanamiento en un domicilio de la zona oeste de la ciudad. Según se informó, en el operativo se secuestraron tres notebooks y teléfonos celulares, elementos que serán peritados para determinar el origen y la autoría de las amenazas.
Clases bajo vigilancia y talleres de psicología
A pesar del temor generalizado, las autoridades —con el inspector Cristian Ponce a la cabeza, junto a las áreas de Seguridad, Educación y Niñez de la Municipalidad— decidieron no suspender las actividades. Bajo una fuerte presencia policial en la puerta del establecimiento, ayer lunes asistió aproximadamente el 60% del alumnado.
Desde la Dirección de Escuelas se optó por un abordaje pedagógico y preventivo:
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Talleres de orientación: El área de Psicología trabajó con los alumnos para concientizar sobre la gravedad legal de estas acciones.
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Responsabilidad penal: Se hizo hincapié en que, tras las reformas vigentes sobre imputabilidad de menores, una amenaza de este tipo —aunque pretenda ser una «broma»— conlleva consecuencias penales serias para los jóvenes.
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Continuidad pedagógica: Para quienes decidieron no asistir por precaución, la escuela garantizó el envío de los materiales trabajados en clase.
El contexto de la decisión
La decisión de mantener las puertas abiertas no fue sencilla. Las autoridades analizaron la posibilidad de que la amenaza fuera una maniobra para forzar la suspensión de clases, pero el reciente antecedente de violencia escolar en Santa Fe obligó a extremar las medidas de seguridad.
Desde la institución destacaron que el objetivo es no dejar sola a la dirección en la toma de decisiones y fomentar un compromiso real de las familias sobre el uso de redes y el comportamiento de los jóvenes, en un contexto social marcado por una creciente tensión generalizada.
Foto gentileza: D.A




