A 10 AÑOS DE LA PARTIDA DE LUCAS FAL: «EL DESAFÍO ES CELEBRAR EL TIEMPO QUE COMPARTIMOS»

En una emotiva visita a FM La Tribuna, Celina Fal recordó a su hermano al cumplirse una década de su fallecimiento. Una charla sobre el duelo, la fugacidad de la vida y la responsabilidad de «hacer lo que uno tiene ganas de hacer».

Este 29 de abril no fue un día más para la memoria política y afectiva de Mercedes. Al cumplirse diez años del fallecimiento de Lucas Fal, las redes se poblaron de recuerdos. Sin embargo, en el estudio de radio, su hermana Celina propuso un enfoque distinto: transitar el aniversario sin melancolía, honrando la «locomotora» de deseos que fue el dirigente radical.

El balance de una década

Para Celina, psicóloga de profesión, los diez años marcan un número que invita al balance. “En este tiempo tuve una hija que Lucas no conoció, volví a vivir en Mercedes, me divorcié… uno hace un recuento de las cosas vitales que sucedieron ante la ausencia”, reflexionó.

Sobre el proceso del duelo, lo comparó con una herida que nunca se cierra del todo, pero sobre la cual se construye: “Es un agujero que no se va a colmar nunca, pero uno puede construir alrededor. A veces está todo florido y el agujero pasa desapercibido, y otras veces duele en el hueso como si hubiera muerto ayer”.

El peso del recuerdo público

Celina también se refirió a lo que implica que un ser querido sea una figura pública. Aunque agradeció gestos como el reciente recordatorio del Centro de Ingenieros, admitió que el proceso es distinto para la familia: “Es muy grato que lo recuerden desde un lugar tan bello, pero a los más cercanos nos toca una fibra sensible. Mi invitación es: síganlo recordando, pero invítenme un vino, vamos a celebrar eso”.

Recordó con una sonrisa las épocas en la calle 17, frente al Nacional, cuando la casa era una «puerta giratoria» de amigos de Lucas con pelo largo y música de Attaque 77. “Para mí ese mundo era fabuloso”, recordó sobre su rol como «la hermanita».

Lucas en un rol poco conocido en sus últimos años

El legado: vivir sin compromisos

Al ser consultada sobre qué fue lo que más la marcó de Lucas, Celina fue contundente: su capacidad de hacer siempre lo que quería.

“Hacer lo que uno quiere tiene un costo, pero él nunca prescindió del deseo. Su muerte a los 40 años me dejó una responsabilidad: entender que la vida es finita y muy fugaz. Yo ya casi no hago cosas por compromiso. No estar en un lugar donde no tengo ganas de estar es una enseñanza que me dejó su ausencia”.

Un diálogo imaginario y el presente político

Con humor, Celina imaginó qué le diría a Lucas si pudiera ponerlo al tanto de estos diez años, incluyendo la pandemia y el actual escenario político: “Le diría que tenemos un presidente rancio y que los radicales brillan por su ausencia. Sé que él no estaría parado donde estamos hoy; algo estaría construyendo, reuniendo gente, algo estaría intentando hacer a nivel local”.

Salud mental y el derecho a volver a reír

Finalmente, la entrevista cerró con un mensaje sobre la salud mental y la importancia de hablar de las pérdidas para poder sanar.

“Se puede volver a sonreír, se puede volver a ser feliz y disfrutar en una fiesta hasta las 4 de la mañana. Para eso hay que hablarlo, llorarlo y compartirlo. Cicatrizar no significa olvidar”, concluyó, dejando un mensaje de esperanza para todos aquellos que, como ella, transformaron el dolor de una ausencia en una bandera de vitalidad.

Escuchá la entrevista completa a Celina Fal con sólo apretar el play luego de reproducir en navegador:

TEMOR DE AMIGAS DE QUITA POR LA SUERTE DE LA CASA Y OBRAS DE ARTE DE OCTIMIO LANDI

Amigas e «hijos del corazón» como los llamaba Quita Saavedra en vida, hicieron conocer el temor por la suerte de correrá la casa en la que viviera Quita junto a su compañero de vida, el artista Octimio Landi, y la gran cantidad de obra de arte que dejó

Dos de sus «hijas», Rosana y María Inés, compartieron sus experiencias y sentimientos sobre la relación con Quita, además, mencionaron sobre la tensión familiar y conflictos legales que han surgido tras su muerte.
Cabe acotar, que Quita deseaba que su casa se convirtiera en un museo-escuela. La falta de comunicación entre familiares y amigos está exacerbando la situación.
Quita con el legado de su compañero, Octimio Landi

El legado (entrevista realizado en los festejos de sus 103 años)

Y no podíamos no tener una charla con ella, con sus lúcidos años a cuesta, en vivo, por FM La Tribuna: «Ya estoy cansada de vivir, pero estoy rodeada de mucha gente, eso le tengo que agradecer a Dios cada vez que abro los ojos a la mañana, se lo agradezco, gente buena y cariñosa».

Sobre su marido, el reconocido artista mercedino Octimio Landi, contó que «ha trabajado toda su vida con tanto amor, con tanto cariño, y yo, lo único que me que me duele de morirme es por las cosas que él dejó, sus obras, a dónde irán a parar. Espero que alguien lo cuide, yo las he donado, pero espero que se haga lo que yo pedí, que es un museo, él quería un museo acá en la casa. Sino que lo lleven a alguna parte y que sea un museo que quede para siempre, con la condición de que sea un museo como es el de Ciencias Naturales o el Míguez. Pero me gustaría que sea en casa porque él la quería acá, para museo y le enseñaran gratis a los chicos que les gustaba el arte».


«Herencia de amor»

En la mañana de ayer, Rosana Canga, junto a María Inés Ressler, dos de estas personas que eran muy amigas de Quita, la recordaron: «ella pedía irse, pero nosotros somos los que nos quedamos sin ella y lo estamos sintiendo mucho. Y uno no termina nunca de sorprenderse de la miseria humana, pero yo la verdad no lo esperaba a esto. Yo a Quita la conocí en la Iglesia Nueva Apostólica, cuando Ana se va a operar, Ana es la esposa de Ricardo Bartolomeo, me encarga que la cuide unos días, que la llame por teléfono para hacerle compañía. Y Ana nunca salió. Entonces yo digo que me dejó una herencia de amor. Y Dios permitió que por cinco años yo tuviera otra mamá. Lo mismo le pasó a mi amiga María Inés, que acá me acompaña, por lo cual nosotros le decíamos mamina».

«Aparentemente Landi tenía la voluntad de que cuando Quita muriera se formara un museo-escuela donde se enseñara a los chicos gratis. Cuando se hace el testamento, ella se siente traicionada por su sobrino, porque ella manifestó que le leen una cosa y le hacen firmar otra y de hecho quedó la frase «como me jodiste Pepito». Esa familia no la visitó más y tampoco fueron al velatorio, pero si se hicieron de las llaves de la casa y cambiaron las cerraduras. El deseo de Quita, era que sus cenizas sean enterradas junto a un jazmín en su casa. Sólo dejaron entrar a dos personas para que lo hicieran».

Escuchá la entrevista completa con Rosana Canga y María Inés Ressler: