La iniciativa de las categorías formativas del club mercedino fue reconocida públicamente por Ateneo de la Juventud. Su presidente, Mauricio Gil, destacó la importancia de educar más allá de lo deportivo: «No pensamos tanto en campeonatos, sino en formar personas».
En más de una oportunidad, el comportamiento del público o de las delegaciones japonesas en los mundiales de fútbol se vuelve viral. El hábito de limpiar las tribunas o dejar los vestuarios impecables genera asombro en Argentina, un contexto donde el respeto por el espacio ajeno muchas veces es noticia por su ausencia. Sin embargo, no hace falta mirar hacia Oriente para encontrar estos ejemplos: en torneos de la Liga Mercedina, los chicos del Club Defensores vienen implementando esta conducta desde hace un buen tiempo.
La acción cobró notoriedad luego de que la dirigencia de Ateneo de la Juventud felicitara públicamente a sus pares de Defensores. Al finalizar una jornada de las categorías inferiores en condición de visitantes, los futbolistas juveniles ordenaron y limpiaron a fondo las instalaciones que les habían asignado.
Para conocer cómo nació y se implementa esta iniciativa, dialogamos con el presidente de la institución, Mauricio Gil, quien brindó detalles sobre el trasfondo de esta «bajada de línea» institucional.
Formar personas antes que campeones
Al ser consultado sobre el origen de la medida, Gil explicó que la idea surgió como respuesta a realidades que observan cotidianamente. «A veces vienen algunos clubes a jugar a nuestras canchas y dejan los vestuarios destruidos. Creo que los tenemos que cuidar entre todos. Cuando nos visitan, está lindo que las instalaciones estén en condiciones, y cuando nosotros vamos afuera, también queremos encontrarlos así», señaló.
El dirigente enfatizó que el eje central de Defensores excede los resultados en la cancha. «Encontramos muchas cosas que las charlamos internamente, pero la educación lo es todo. Nosotros trabajamos mucho en la formación. No pensamos tanto en campeonatos, sino en formar personas», afirmó, destacando que el mensaje se transmite desde los más chicos hasta los más grandes.
El rol de los profes, los coordinadores y las familias
La logística para que los vestuarios queden en perfectas condiciones no es azarosa, sino que responde a un esquema de trabajo coordinado. «Tenemos un coordinador que está en todas las canchas y bajamos línea junto a los profesores para que todo quede impecable», detalló Gil, quien además aprovechó para valorar el gesto de sus rivales: «Le agradezco a la gente de Ateneo por la publicación. Tendría que ser así siempre; todos defendemos distintos escudos, pero no somos enemigos».
El compromiso también involucra de forma directa a las familias de los jugadores. El presidente del club relató que antes de cada jornada utiliza las herramientas de comunicación interna para concientizar: «Me encargo de mandar un audio en los grupos pidiendo que vayamos a disfrutar, que se gana, se pierde o se empata, y que dejemos las instalaciones del visitante en condiciones. La gente nos acompaña y hace muchísimo que no tenemos ningún inconveniente».
En tiempos donde las tensiones sociales suelen trasladarse a los ámbitos deportivos, desde Defensores buscan poner un freno a esa lógica. «Sabemos que estamos pasando un momento difícil, pero hay que seguir trabajando para que lo que pasa en otro lado no se descargue en la cancha. Hacemos reuniones para poder llevar todo en calma», concluyó Gil.
Una actitud constructiva que no solo dignifica al fútbol formativo local, sino que traza un camino necesario para el cuidado de la infraestructura de todos los clubes de la región.


