El líder de La Cámpora encabezó el acto en Parque Lezama para exigir la libertad de la expresidenta. En su discurso, lanzó fuertes directivas hacia el gobernador bonaerense y advirtió: «No queremos un candidato por default».
A pocos días de cumplirse el primer aniversario de la prisión domiciliaria de Cristina Fernández de Kirchner, el kirchnerismo movilizó a miles de militantes este feriado en Parque Lezama bajo la consigna de un «banderazo» para reclamar su liberación. El cierre de la jornada estuvo a cargo del diputado Máximo Kirchner, quien aprovechó el escenario para ratificar el liderazgo de su madre dentro del peronismo y desplegar duras críticas hacia el gobernador Axel Kicillof, el gran ausente del encuentro.
Sin mencionarlo de forma directa, el líder de La Cámpora apuntó hacia la interna del espacio y le recriminó al mandatario provincial la falta de gestos políticos concretos. “Los que todo el día hablan de hacer la unidad y no son capaces de ir a verla a San José para decirle compañera cómo está”, lanzó Kirchner, en referencia al departamento donde la exmandataria cumple su condena. Desde el camporismo vienen reclamando esa visita como una muestra de alineamiento, algo que Kicillof no ha realizado pese a haber manifestado públicamente en reiteradas ocasiones la inocencia de la expresidenta.
El escenario político en Parque Lezama
El acto, desarrollado en el marco del día conmemorativo por el fallecimiento del general Manuel Belgrano, mostró a Máximo Kirchner respaldado en el palco por el senador Wado De Pedro, el intendente de Luján, Leonardo Boto, Guillermo Moreno, Mayra Mendoza, Jorge Capitanich, Amado Boudou, Mariel Fernández y Federico Otermín. Por el contrario, los representantes del «Movimiento Derecho al Futuro» —el sector alineado con Kicillof— no formaron parte del escenario principal y se ubicaron entre la militancia.
Durante su alocución, el legislador nacional no solo cuestionó la gestión y las políticas del presidente Javier Milei, sino que reservó sus definiciones más punzantes para la conducción bonaerense. En ese sentido, recordó resignaciones previas en pos de la convivencia interna: “Hemos sabido dar un paso al costado en el PJ de la Provincia para evitar estúpidas internas a cuatro días de la votación de la reforma laboral”, señaló.
Cuestionamientos a la estrategia opositora
La embestida discursiva sumó otros ejes de conflicto. Kirchner acusó al entorno del gobernador de utilizar “la potencia de la pauta mediática” para distorsionar posicionamientos internos y criticó la modalidad con la que se confronta al gobierno nacional, catalogando al mandatario como un «editorialista» de la coyuntura.
“Hay dirigentes que editorializan la realidad como si fueran periodistas… lo importante de ese diagnóstico es que digamos cómo lo vamos a hacer: si no, parece esos discursos de ‘queremos la paz en el mundo o salvemos a las ballenas’ y después no pasa nada”, enfatizó el referente de La Cámpora. Asimismo, contrastó trayectorias al recordar que él y otros legisladores votaron en su momento contra el acuerdo con el FMI durante la gestión de Alberto Fernández, una postura que Kicillof no adoptó.
Conducción y candidaturas
Acompañado por las consignas de las columnas de militantes, Kirchner dejó en claro cuál considera que debe ser el orden jerárquico de la oposición: “Está muy claro quién debe conducir este proceso político. Porque muchos esperaron para poner en duda esa conducción recién cuando Cristina estuvo presa. Pero cuando estaba libre y se presentó a la conducción del PJ, nadie asomó la cabeza”.
Finalmente, en una definición orientada al armado electoral futuro y en una nueva alusión al gobernador de Buenos Aires, el diputado sentenció: “Queremos tener una candidata y no candidatos por default”. Previamente, también dedicó un tramo de su discurso a criticar la experiencia del gobierno de 2019, señalando de forma elíptica a Alberto Fernández al afirmar que «muchos decidían como estadistas y no habían juntado un voto».


