Con la presencia de Axel Kicillof y ministros del gabinete nacional, la Basílica fue el escenario del homenaje central a un año del fallecimiento del Papa. La ausencia de Victoria Villarruel marcó el pulso de la interna en el Gobierno nacional.

Este martes, la ciudad de Luján se convirtió en el epicentro de la política argentina. En el marco del primer aniversario de la muerte del Papa Francisco, representantes del Gobierno nacional, de la Provincia de Buenos Aires e intendentes de la región coincidieron en una serie de actos que combinaron la fe con gestos de convivencia institucional poco habituales.
Acto cultural y definiciones de Kicillof
La jornada comenzó con la inauguración de un mosaico conmemorativo en el Centro Cultural y Turístico Municipal “Ana de Matos” y una recorrida por una muestra fotográfica sobre la vida de Jorge Bergoglio.
Allí, el gobernador Axel Kicillof brindó un discurso con fuertes definiciones políticas: “No hay libertad sin justicia social”, señaló, al tiempo que llamó a poner en práctica los ideales del pontífice frente a «fuerzas mundiales que consideran a la justicia social una aberración». El mandatario estuvo acompañado por figuras de peso como el senador nacional Eduardo ‘Wado’ de Pedro y los intendentes Leonardo Boto (Luján), Gustavo Menéndez (Merlo) y Mariel Fernández (Moreno).

Presencia nacional y una ausencia sugestiva
Por parte del Ejecutivo nacional, la delegación estuvo encabezada por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, junto a los ministros Federico Sturzenegger, Diego Santilli, Alejandra Monteoliva y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem.
Sin embargo, el dato político que acaparó las conversaciones en los pasillos de la Basílica fue la ausencia de la vicepresidenta Victoria Villarruel. Según trascendió, la decisión de no asistir buscó evitar la foto institucional con la comitiva oficial, en medio de las tensiones internas que mantiene con el entorno presidencial.
Según pudo observarse durante la ceremonia, los funcionarios nacionales ingresaron por un acceso lateral y no se cruzaron con las autoridades provinciales ni con el intendente Boto. La escena estuvo marcada por la indiferencia mutua: no hubo saludos ni interacciones entre ambos sectores.

Misa por la paz
El cierre de la jornada tuvo lugar en el interior de la Basílica con una misa presidida por el titular de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Marcelo Colombo.
La postal de Luján, con dirigentes de signos políticos opuestos compartiendo el mismo espacio, reafirmó la centralidad de la figura de Francisco como un actor que, incluso tras su partida, continúa ordenando el debate público y fomentando —al menos por unas horas— la denominada «cultura del encuentro».




