El IPC de enero marcó una aceleración respecto al cierre de 2025. El rubro de Alimentos y bebidas subió un 4,7%, presionando con fuerza el bolsillo de los hogares en el inicio del año.
El impacto en la canasta básica
Lo más preocupante del informe oficial radica en la composición del aumento. La división de Alimentos y bebidas no alcohólicas trepó un 4,7%, situándose muy por encima del promedio general. Esta suba impacta de lleno en los sectores de menores recursos, donde el gasto en comida representa la mayor parte del presupuesto.
Otros rubros que motorizaron la suba fueron:
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Restaurantes y hoteles: 4,1% (traccionado por la temporada estival y costos operativos).
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Región Noreste: Fue la zona del país con mayor incremento, alcanzando un 3,8%.
Un INDEC en etapa de cambios
Este es el primer dato inflacionario tras la salida de Marco Lavagna de la conducción del organismo. Su renuncia se dio en medio de la polémica por el cambio en la metodología de medición, que buscaba dar mayor peso a servicios y tarifas. Finalmente, el gobierno de Javier Milei decidió postergar dicha modificación sin fecha definida, manteniendo el sistema actual.
Sin señales de desaceleración
El registro de enero confirma que la inflación se ha estancado en una meseta alta desde mediados del año pasado. Pese a los intentos del Gobierno por consolidar una baja, los precios de los productos de consumo cotidiano siguen marcando el ritmo de una economía donde los ingresos reales todavía no logran recuperarse.


