Lo que hace poco tiempo parecía imposible, hoy es una realidad: el cauce que Mercedes comparte con la vecina ciudad de Luján muestra señales concretas de recuperación ambiental. El regreso de especies ictícolas y la aparición de dorados y surubíes generan entusiasmo y abren el debate sobre el cuidado de la cuenca aguas abajo.
Durante décadas, el Río Luján fue sinónimo de abandono. Un hilo de agua castigado por la contaminación donde la vida parecía haberse retirado definitivamente. Sin embargo, en Luján, según publicó El Civismo, la postal actual es drásticamente distinta: las orillas volvieron a poblarse de cañas, familias y una biodiversidad que sorprende a propios y ajenos.
Un fenómeno con múltiples causas
Especialistas locales coinciden en que este «renacimiento» no es casualidad. La combinación de una disminución en las descargas industriales, un control más estricto sobre el uso de agroquímicos y la mejora en los niveles de oxígeno en el agua han permitido que la fauna ictícola intente, una vez más, colonizar su hábitat natural.
Aunque el control ambiental sigue siendo un desafío pendiente de optimizar, la naturaleza está respondiendo. Los primeros en aparecer fueron los ejemplares más resistentes como bagres, mojarras y viejas del agua, pero lo que realmente sacudió a la comunidad pesquera fue la aparición de especies de mayor porte.
De la sorpresa a la pesca deportiva
Lo que comenzó como un rumor en redes sociales se confirmó con capturas documentadas:
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Dorados: Avistados y pescados bajo el Puente Mendoza.
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Cachorros de surubí: Reportados en la zona del Puente de los Huesos.
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Bogas y sábalos: Ya forman parte de la pesca habitual en el tramo hacia la Autovía 6.
Estas especies, más ligadas a la cuenca del Paraná, habrían llegado al Luján aprovechando las últimas crecidas y la conexión entre cursos de agua, encontrando un ambiente hoy capaz de sostener su supervivencia.
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El impacto en la región y el desafío de la infraestructura
El tramo entre el nuevo Puente de los Huesos y la Autovía 6 se ha convertido en el nuevo epicentro recreativo. Sin embargo, no todo es color de rosa. Los aficionados que llegan desde Luján y ciudades cercanas —incluida Mercedes— señalan la falta de infraestructura.
Tras las obras de dragado para evitar inundaciones, la vegetación de ribera fue removida, dejando las orillas sin sombra. «Sacamos bogas y vimos dorados por TikTok, pero acá no tenés donde cubrirte del sol», comentan los pescadores que pasan horas frente al agua.
Por qué esto importa en Mercedes y Suipacha
Al estar Mercedes y Suipacha ubicada aguas arriba de Luján en ciertos tramos y compartir la misma cuenca, la salud del río es un ecosistema interconectado. Una mejora en los niveles de contaminación y el regreso de los peces en la vecina localidad es un indicador directo de que las políticas ambientales y el cese de vertidos tóxicos pueden transformar el río que atraviesa nuestra ciudad.
La recuperación del Luján no es solo una buena noticia para los pescadores; es un recordatorio de que el río está vivo y que, si se lo protege, puede volver a ser el orgullo de toda la región.

Fuente y fotos: El Civismo




