DOLOR: FALLECIÓ TATY ALMEIDA, INCANSABLE LUCHADORA POR LOS DD.HH, A SUS 95 AÑOS

La histórica referente de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora se encontraba internada en el Hospital Italiano. Su incansable lucha, su transformación personal y el imborrable recuerdo de sus visitas a nuestra ciudad en televisión en vivo.

Taty Almeida, una de las voces más lúcidas, tiernas e inclaudicables en la lucha por los derechos humanos en la Argentina, falleció este domingo por la tarde a los 95 años. La docente y activista se encontraba internada desde hacía varios días en el Hospital Italiano debido a complicaciones de salud, aunque se mantuvo activa y comprometida hasta sus últimos días.

La noticia fue confirmada de manera oficial por la cuenta de Madres de Plaza de Mayo con un emotivo texto: “Las palabras no alcanzan, se nos quedan cortas, se nos hace un nudo en la garganta. Tan inmensa que no hay manera de contarlo. Gracias por enseñarnos que amar es resistir, que la única lucha que se pierde es la que se abandona y que no existe fuerza más grande que la del amor”.

Sus huellas en Mercedes: una noche histórica en la TV local

Taty visitó la ciudad de Mercedes en varias ocasiones, dejando siempre una huella profunda por su increíble capacidad de convocatoria, afecto y firmeza.

Una de sus visitas más recordadas ocurrió al cumplirse 20 años del golpe militar, cuando participó en un programa especial emitido en vivo por la pantalla de Tele Red. En aquella oportunidad, Taty relató su historia con la profundidad y la falta de medias tintas que la caracterizaban.

Esa noche de televisión quedó en el recuerdo de la comunidad por su alta carga histórica y emotiva:

  • Fue la única vez que «Fifo» Roggero aceptó ir a un piso de TV en vivo, donde relató en primera persona el atentado con la bomba colocada en «El Padrino» e incluso señaló quién la había puesto.
  • En el mismo envío, Félix Piccardi conmovió a toda la audiencia al visibilizar y poner en valor la dolorosa labor que llevaron adelante los «Padres de Plaza de Mayo».
Taty dejó dos pañuelos como este en Mercedes

De la «burbuja» a la Plaza: la historia de Lidia Estela Mercedes

Nacida como Lidia Estela Mercedes Miy Uranga el 28 de junio de 1930 en el barrio porteño de Belgrano, Taty creció en el seno de una familia de fuerte raigambre castrense. Su padre fue teniente coronel de Caballería, sus hermanas se casaron con oficiales de la Fuerza Aérea y su hermano llegó a coronel del Ejército. Además, su tío materno, Raúl Uranga, fue gobernador de Entre Ríos bajo la gestión de Arturo Frondizi.

Maestra de profesión en la Escuela Normal Superior N° 7 de Almagro, se casó con Jorge Almeida (también de familia militar), con quien tuvo tres hijos: Jorge, Alejandro y María Fabiana. Se divorció en 1970.

Su vida cambió para siempre el 17 de junio de 1975, cuando su hijo Alejandro Martín, de 20 años, fue secuestrado por la Triple A. Alejandro cursaba primer año de Medicina, trabajaba en la agencia de noticias Télam y militaba en el ERP-22 de Agosto, un compromiso político que su madre desconocía por completo en ese momento.

«Me siento parida por Alejandro»

En los inicios de su búsqueda, Taty recurrió a sus contactos familiares y caminó los despachos de las máximas autoridades militares y policiales: Agosti, Galtieri, Harguindeguy, Camps y el propio Videla. Ninguno le dio respuestas.

Al principio, temía acercarse a las Madres de Plaza de Mayo por miedo a que la consideraran una infiltrada debido a su entorno militar. Finalmente, su yerno la acompañó a la sede de la calle Lavalle. Al ver las paredes cubiertas con las fotos de los desaparecidos, entendió que su dolor era colectivo.

En una célebre entrevista para el Archivo Oral de Memoria Abierta, Taty definió de forma brutal y honesta su transformación:

«Yo me siento parida por Alejandro. Me bajó de esa burbuja en la que toda la vida había vivido. Y estoy muy orgullosa de que él haya sido quien me parió. Yo era una gorila fatal».

El legado de los poemas

Taty nunca pudo recuperar los restos de Alejandro ni saber qué pasó con él. Sin embargo, en una agenda de su hijo, descubrió 24 poemas que el joven había escrito en secreto. En 2008, decidió transformarlos en memoria colectiva y los publicó bajo el título Alejandro, por siempre amor.

Hasta sus últimos días, continuó viviendo en el mismo departamento del barrio de Palermo desde donde vio partir a su hijo por última vez en 1975. Su retrato forma parte de la exposición permanente del Museo de la Casa Rosada desde 2015.

Hoy las Madres la despiden con una promesa que resuena en todo el país, y también en Mercedes: “Nos queda la responsabilidad de seguir contando la historia para que nunca vuelve a repetirse; de seguir gritando bien fuerte ‘Nunca Más’. Te recordaremos en cada pañuelo, en cada ronda, en cada abrazo. Presente, ahora y siempre”.

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