CURIOSIDADES DEL 20 DE JUNIO: ¿CON O SIN SOL? MITOS Y SECRETOS DE LA BANDERA ARGENTINA

Cada 20 de junio, Argentina se tiñe de celeste y blanco para conmemorar el Día de la Bandera, en homenaje al paso a la inmortalidad de su creador, Manuel Belgrano, en 1820. Sin embargo, detrás del paño que hoy vemos flamear en las escuelas, plazas y estadios, hay una historia llena de idas, vueltas y una pregunta que durante más de un siglo generó confusión: ¿la bandera va con o sin sol?

Acá te contamos los datos más curiosos de nuestra insignia patria.

El mito del cielo y el «reto» del Triunvirato

La historia escolar nos enseñó que Belgrano miró al cielo y se inspiró en las nubes para elegir los colores. Romántico, pero poco probable. La versión más firme es que el prócer buscaba diferenciar urgentemente a las tropas patriotas de las españolas (que usaban el rojo y amarillo) y se basó en los colores de la escarapela y el escudo de la Casa de Borbón.

Pero crearla no fue fácil. Cuando la izó por primera vez el 27 de febrero de 1812 a orillas del Paraná, el Triunvirato lo obligó a ocultarla porque no había autorización para tener un emblema propio. Rebelde y convencido, Belgrano la volvió a jurar un año después en Salta, a orillas del río Pasaje (hoy llamado, justamente, río Juramento).

¿Dos o tres franjas?

El diseño original sigue siendo un debate histórico. Según el Instituto Belgraniano, la primera bandera tenía solo dos franjas horizontales (una blanca y una celeste). Recién en 1816, el Congreso de Tucumán oficializó el diseño de tres franjas, aclarando que la del medio debía ser el doble de grande y que el color debía ser «azul-celeste».

El misterio del Sol de Mayo

El famoso sol del centro no nació con la bandera. Fue diseñado en 1813 por el orfebre Juan de Dios Rivera para el escudo nacional y está inspirado en Inti, el dios del sol de los Incas.

El dato: Si te ponés a contarlos, el sol tiene exactamente 32 rayos: 16 rectos y 16 flamígeros (ondulados) que se intercalan perfectamente.

Entonces… ¿cuál era la verdadera?

La confusión de «con sol o sin sol» duró nada menos que 167 años. En 1818 se decidió simplificar las cosas para el ámbito marítimo y militar:

  • Sin sol: Era la bandera «civil», la que usaba la gente común.
  • Con sol: Era la bandera «mayor» o de guerra, exclusiva del Ejército, el Gobierno y los buques oficiales.

Durante más de un siglo, los argentinos vivimos con dos banderas paralelas sin saber muy bien cuál nos correspondía usar.

El final de la grieta textil

La duda se terminó recién en 1985. Ese año, el Congreso sancionó la Ley 23.208 que unificó el criterio: se eliminó la distinción y se decretó que la única bandera argentina es la que lleva el Sol de Mayo en el centro, derecho que hoy tenemos todos los ciudadanos.

Finalmente, en 2010, los decretos del Bicentenario terminaron de pulir los detalles técnicos, fijando por ley los colores exactos, el tipo de tela y las medidas oficiales. Así que ya sabés: hoy el sol inca brilla para todos, en cualquier rincón donde flamee la celeste y blanco.

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