Cada 19 de junio el mundo levanta las copas para celebrar el Día Internacional del Martini. Elegante, sofisticado y sofisticadamente simple, este trago es un pilar indiscutido de la coctelería mundial. Sin embargo, aunque todos sabemos cómo se ve (¡imposible olvidar esa aceituna!), su verdadero origen sigue siendo un misterio.
Si bien la teoría general dice que nació en las barras de Estados Unidos a principios del siglo pasado, existen tres historias fascinantes que se disputan su creación:
1. El trago del viajero
La primera leyenda apunta a Jerry Thomas, un prestigioso bartender del Hotel Occidental. Se dice que Thomas improvisó un trago llamado «Martinez» para un distinguido empresario que viajaba hacia esa ciudad en California. La receta fue tan exitosa que apareció en la famosa Guía del Bartender de 1887, y apenas un año después, en 1888, se registró por primera vez de manera oficial la palabra «Martini».
2. Fiebre de oro y… ¿aceitunas?
La segunda versión viaja directo a la época de los buscadores de oro. Cuenta la historia que un minero afortunado llegó a la ciudad de Martínez para festejar que se había vuelto rico. Entró al bar exigiendo champán, pero como el lugar no tenía, el bartender Julio Richelieu se las ingenió: mezcló lo que tenía a mano y le sirvió un Martini, inaugurando además la icónica tradición de decorar la copa con una aceituna.
3. El sello italoamericano de Nueva York
La tercera hipótesis—y para muchos la más probable—nos traslada al exclusivo Knickerbocker Club de Nueva York. Allí, un joven bartender italoamericano de apellido Martini habría alcanzado la gloria líquida al dar con la mezcla perfecta: ginebra pura con apenas un toque sutil de Vermouth.
¿El dato posta? Sea cual sea su verdadero padre, el Martini logró pasar de los bares clandestinos a convertirse en el trago favorito de la cultura pop (¡salud por James Bond y su clásico «batido, no mezclado»!). Hoy sigue siendo el rey indiscutido de las barras globales.
¡Salud! 🥂