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miércoles, abril 1, 2026

MUERTE DE ANESTESISTA Y ROBOS DE FÁRMACOS: DETALLES QUE SACUDEN AL ÁMBITO MÉDICO

Dos investigaciones judiciales intentan determinar el alcance de las denominadas «fiestas controladas». Hay un médico de Chivilcoy imputado y se investiga la sustracción de anestésicos del Hospital Italiano.

Lo que comenzó como el hallazgo del cuerpo sin vida de un profesional en su departamento de Palermo, terminó destapando una compleja red de robo de fármacos y eventos privados ilegales. Las causas, aunque tramitan por vías separadas, se unieron tras comprobarse que las sustancias halladas en la escena de la muerte pertenecían a lotes sustraídos del Hospital Italiano de Buenos Aires.

El origen: El hallazgo de Alejandro Zalazar

A fines de febrero, el anestesista Alejandro Zalazar fue encontrado sin vida en su domicilio. Según el acta policial, el profesional del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez presentaba una vía conectada en uno de sus pies. La autopsia confirmó que la causa del deceso fue una congestión y edema pulmonar, presuntamente vinculados a una sobredosis de propofol y remifentanilo, drogas utilizadas estrictamente en ámbitos quirúrgicos.

El nexo con el Hospital Italiano y el médico de Chivilcoy

Izquierda: Hernán Boveri / Medio: Alejandro Zalazar / Derecha: Delfina Lanusse

Casi en simultáneo, el Hospital Italiano denunció el faltante de anestésicos tras una auditoría interna. El cruce de datos y el análisis de dispositivos móviles permitieron identificar un grupo de WhatsApp donde profesionales de la salud organizaban «fiestas controladas».

Por el delito de administración fraudulenta, la Justicia imputó a dos personas que ya fueron separadas de sus cargos:

  • Hernán Boveri: Exprofesional de Anestesiología del Hospital Italiano y vecino de la ciudad de Chivilcoy.

  • Delfina Lanusse: Residente de tercer año de la misma institución. Ambos se negaron a declarar ante el juez Javier Sánchez Sarmiento.

«Fiestas del propofol»: ¿Cómo operaban?

La investigación judicial reveló que estos encuentros se realizaban en ámbitos privados bajo dos modalidades: reuniones de carácter sexual o experiencias de «viajes controlados» vendidas a clientes externos.

En estas fiestas, los profesionales dosificaban los fármacos robados y mantenían una suerte de «guardia médica» improvisada con equipos de asistencia respiratoria (ambú) para intervenir en caso de que algún participante sufriera una apnea o paro respiratorio.

Comunicado de la FAAAAR

Ante la gravedad de los hechos, la Federación Argentina de Asociaciones de Anestesia, Analgesia y Reanimación (FAAAAR) emitió un duro descargo. La entidad subrayó que estos sucesos pertenecen estrictamente al «ámbito privado» y no representan el ejercicio profesional ni la práctica asistencial de la especialidad.

«Queremos llevar tranquilidad a la comunidad: los anestesiólogos de nuestro país desarrollan su tarea con alto nivel de formación y compromiso ético», señalaron, a la vez que se pusieron a disposición de la Justicia para colaborar con el esclarecimiento total de las causas que llevan adelante el fiscal Eduardo Cubría y el juez Sánchez Sarmiento.

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