El equipo de Arnaldo Sialle pegó en el momento justo con el gol de Matías Donato y supo aguantar la ventaja. Con este 1-0, el «Canario» mete su segunda victoria consecutiva en Jáuregui y confirma que su casa es una fortaleza.
En una tarde de sol y disciplina táctica, Flandria derrotó a Talleres de Remedios de Escalada por 1 a 0 en el estadio Carlos V. El conjunto de Jáuregui demostró que sabe sufrir y, sobre todo, que tiene la contundencia necesaria para golpear cuando el trámite se pone espeso.
Desde el arranque, el equipo de «Cacho» Sialle mostró sus intenciones. Avisó temprano con una conexión entre Donato y Correa que se fue apenas alta. Sin embargo, con el correr de los minutos, el «Tallarín» empezó a manejar la pelota y obligó a Flandria a replegarse y apostar a las salidas rápidas por la izquierda con Matías López.
El grito que cambió la historia
Cuando parecía que el primer tiempo moría en un empate sin goles, llegó la explosión en las tribunas. A los 45 minutos, el juvenil Bautista Giménez metió un centro milimétrico para que Matías Donato, cumpliendo con la inexorable «ley del ex», la empujara de zurda al fondo de la red.
Aguante y orden táctico
El segundo tiempo fue otra historia. Flandria decidió ceder el protagonismo y se plantó con dos líneas de cuatro muy compactas. Aunque Talleres intentó inquietar el arco defendido por Morel, chocó una y otra vez contra el orden defensivo del local.
«Paqui» Costa tuvo la chance de liquidarlo a los 40 minutos tras un error defensivo de la visita, pero su definición fue débil y terminó en las manos del arquero. El cierre tuvo la cuota de suspenso lógica de un partido de ascenso, pero el Canario nunca perdió los estribos y se aferró a tres puntos de oro.
Lo que viene
Con este resultado, Flandria suma confianza y empieza a edificar su campaña desde la solidez en el Carlos V. El equipo de Sialle no solo gana, sino que empieza a mostrar una identidad clara: orden, sacrificio y aprovechamiento máximo de las oportunidades.

