En el marco del Primer Encuentro Nacional de Chevrolet, el campeón de TC de 1990 recibió el cariño de los fanáticos. Una jornada histórica donde la pasión por los fierros y la trayectoria del ídolo local fueron los grandes protagonistas.

Chivilcoy fue el epicentro de un evento que combinó nostalgia, rugir de motores y camaradería: el Primer Encuentro Nacional de Chevrolet. Durante dos jornadas, la ciudad recibió a agrupaciones de diversos puntos de la Argentina, pero el momento de mayor carga emotiva se vivió en la Plaza 25 de Mayo, con el reconocimiento especial a un vecino ilustre: Emilio Salvador Satriano.
Un ídolo auténtico
Con la humildad que siempre lo caracterizó, el «Obispo» participó del encuentro despertando muestras de afecto espontáneas entre los presentes. Satriano, nacido en Chivilcoy en 1952, no solo es un referente del Turismo Carretera y el Turismo Nacional, sino un símbolo de lealtad a la marca del moño, la cual representó durante toda su trayectoria.
En el sector de exposición, los fanáticos pudieron disfrutar de modelos clásicos y, especialmente, de las unidades emblemáticas que el propio Satriano llevó a la victoria en los circuitos más exigentes del país.
Legado vigente
El homenaje recordó el máximo hito deportivo del piloto: el campeonato de TC obtenido en 1990 a bordo de su legendaria Chevy. Más allá de las estadísticas, el encuentro dejó en claro que el respeto hacia Satriano trasciende lo deportivo, consolidándose como un ejemplo de conducta y pasión para las nuevas generaciones del automovilismo nacional.

