Un nuevo informe del Indec sobre la Distribución del Ingreso, basado en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del cuarto trimestre de 2025, reveló que la brecha social en el país se mantiene en niveles críticos, a pesar de mostrar una leve mejora estadística respecto al año anterior.
Los números de la brecha
El coeficiente de Gini, el indicador que mide la desigualdad (donde 0 es igualdad total y 1 es desigualdad máxima), se ubicó en 0,427. Si bien representa una pequeña baja frente al 0,430 del cierre de 2024, la estructura distributiva no muestra cambios de fondo: el decil más alto de la población percibe ingresos 13 veces superiores al decil más bajo.
Ingresos promedio y realidad familiar
Según el organismo oficial, el 62,6% de los argentinos percibió algún tipo de ingreso durante el último tramo del año pasado.
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Ingreso promedio individual: $1.011.863.
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Ingreso promedio per cápita familiar: $635.996.
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Mediana de ingresos: $450.000 (esto significa que la mitad de la población vive con menos de esa cifra).
La disparidad queda expuesta al observar los extremos: mientras que los sectores más vulnerables promediaron ingresos de $350.000, los estratos más altos superaron los $2,4 millones.
Mercado laboral y desigualdad de género
El informe también pone la lupa sobre la calidad del empleo y las diferencias de género, dos factores que profundizan la segmentación económica:
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Asalariados: Aquellos con descuentos jubilatorios (empleo formal) mantienen ingresos sensiblemente superiores a los trabajadores informales. El promedio general de la ocupación principal fue de $1.068.540.
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Brecha de género: La diferencia salarial entre varones y mujeres persiste. En promedio, los hombres percibieron $1.191.364, mientras que las mujeres alcanzaron los $838.336.
Dato Clave: A pesar de la estabilidad de algunos indicadores, la concentración de la riqueza en la parte superior de la pirámide sigue siendo uno de los desafíos estructurales más urgentes para la economía nacional.




