Lo que comenzó como un murmullo en las redes sociales de Luján y una investigación de medios locales, terminó explotando en la pantalla de C5N, TN y A24. La protagonista de esta trama es María Sol Moreno, una joven de 29 años vecina del barrio El Quinto de Luján, cuya capacidad para el engaño parece no haber tenido límites: desde falsificar cáncer hasta estafar a su mejor amiga.
Un menú de engaños para todos los gustos
Moreno no se quedaba con un solo libreto. Según las denuncias que ya tramitan en la Justicia, la joven alternaba personajes con una frialdad asombrosa:
-
La enferma terminal: Publicaba fotos en camillas y pedía dinero para tratamientos de enfermedades graves (llegó a decir que tenía un problema terminal en la sangre). Incluso usaba recetas apócrifas con sellos de médicos que no existen.
-
La «azafata» de elite: Se hacía pasar por empleada de Aerolíneas Argentinas o Flybondi. Vendía pasajes al exterior que nunca existieron y usaba fotos de viajes viejos para alimentar el engaño en Instagram.
-
La «viuda negra» de las finanzas: A una amiga le pidió una foto con el DNI en la mano con la excusa de un regalo; en realidad, usó la imagen para sacar préstamos online a su nombre, dejándola con una deuda millonaria.
El golpe al centro de estética
Uno de los testimonios más fuertes fue el de Eugenia Paterlini, dueña de un centro de estética y quien fuera su mejor amiga. Moreno trabajaba como recepcionista, pero en apenas tres meses logró «apropiarse» del local: cambiaba los alias de Mercado Pago para que el dinero de las clientas fuera a su cuenta y les decía a las empleadas que ella era la nueva dueña porque Eugenia estaba embargada. Solo en 2023, se habría quedado con más de 2 millones de pesos de ese comercio.
«Es de muy baja estofa quitarle plata a la gente diciendo que te vas a morir», sentenció el periodista Ignacio González Prieto en TN, resumiendo el sentimiento de las víctimas.
Cifras que asustan y futuro judicial
El monto total del fraude es incierto, pero las denuncias acumuladas hablan de transferencias que van desde los 100.000 pesos hasta los 20.000 dólares.
Mientras los móviles de televisión nacional se apostaron en la calle Santa Rosalía (barrio El Quinto), la Justicia avanza. Aunque el delito de estafa contempla penas de un mes a seis años de prisión, la acumulación de causas y la perversidad de los métodos utilizados —especialmente el uso de datos biométricos y la simulación de enfermedades— complican la situación de la joven lujanense ante la justicia de Mercedes.




