CURIOSIDADES DEL 9 DE JULIO: EL LADO B DE LA HISTORIA Y LO QUE NO TE CONTARON

Cada 9 de julio celebramos el día en que nos plantamos ante la corona española y gritamos «¡Libertad!». El Congreso de Tucumán de 1816 quedó grabado en el bronce, pero detrás de las actas y los discursos formales, hubo internas, secretos, sueldos polémicos y hasta traducciones impensadas.

Preparate el mate y enterate de estos 9 datos curiosos que seguro no te enseñaron en el colegio:

1. El mapa era muy diferente

Cuando hablamos de las «Provincias Unidas en Sudamérica», no nos referíamos solo a la Argentina actual. En ese momento, el territorio también incluía a lo que hoy conocemos como Uruguay y Paraguay.

2. Una «pequeña» demora de cuatro meses

La idea original era declarar la independencia en marzo de 1816. Sin embargo, entre las dificultades para viajar, las discusiones políticas y la logística de la época, el debate se estiró cuatro meses más de lo previsto.

3. ¿Argentina con Rey? Casi, casi…

Aunque hoy nos parezca una locura, la mayoría de los congresales no buscaba una república. En ese momento, la moda en Europa era la monarquía constitucional, y muchos la veían como la única forma de traer orden y ser respetados por el resto del mundo.

4. La brecha salarial de 1816

La política y los sueldos, un clásico de siempre. Los diputados del Congreso cobraban un sueldo de $100 mensuales (una fortuna para la época), mientras que el personal de maestranza y limpieza recibía apenas $6 al mes.

5. Un Congreso muy internacional (y profesional)

De los 29 diputados que firmaron el acta, seis no eran argentinos: había dos peruanos, tres bolivianos y un uruguayo. ¿A qué se dedicaban? La gran mayoría eran universitarios: 18 abogados, 9 sacerdotes, 2 frailes y 4 militares.

6. El «parche» de último momento por miedo a una invasión

El acta original decía que éramos independientes de «los Reyes de España y su metrópoli». Pero diez días después, el 19 de julio, se armó una sesión secreta de urgencia. ¿El motivo? Había rumores fuertes de que Portugal quería invadirnos. Para cubrirse, le agregaron la famosa frase: «y de toda otra dominación extranjera».

7. Mensajes ocultos y lenguaje inclusivo de la época

El encargado de llevar la gran noticia a Buenos Aires fue el teniente Cayetano Grimau y Gálvez. Cabalgó a contrarreloj durante 9 días custodiando el Acta original dentro de un cuero de cabrito cosido y lacrado. Para el resto del país, se imprimieron 3.000 copias que viajaron con los chasquis (mensajeros a caballo). Un dato brillante: 1.000 copias se imprimieron en quechua y 500 en aymará para que los pueblos originarios también entendieran el decreto.

8. España tardó una eternidad en aceptarlo

Firmar el papel fue fácil, pero que el «ex» te supere lleva tiempo. España recién reconoció oficialmente la independencia de Argentina en el año 1863, es decir, ¡47 años después de la declaración!

9. La grieta de los feriados: Rivadavia vs. Rosas

Aunque se festejaba desde el primer año, el 9 de Julio se hizo oficial en 1826 gracias a Bernardino Rivadavia, pero con una trampa: ¡lo unificó con el 25 de Mayo para ahorrarse un feriado! Tuvieron que pasar 9 años para que Juan Manuel de Rosas, en 1835, derogara esa orden y nos devolviera el feriado del 9 de Julio tal como lo conocemos hoy.

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