A principios de enero del año 1967, se produjo un asesinato que sorprendió fuertemente a la sociedad mercedina por las características del hecho.
Fue hallado violentado y sin vida en el predio de la estación del Ferrocarril Belgrano, «La Trocha», el cuerpo de un linyera, Silvestre Iriarte, de 53 años. Fue golpeado salvajemente y luego atado de manos y colgado con una faja de los alambres de los corrales.
La policía tras una investigación precisa, dio con el autor de tremendo asesinato. Los investigadores hallaron rápidamente con Orlando Vargas, de tan sólo 21 años, quién en su declaración, reconoció que asesinó al linyera por no haber accedido «a los bajos instintos del matador», según publicó el diario El Orden de la época.
Vargas estaba en edad y realizando el Servicio Militar Obligatorio que le correspondía a la gran mayoría de los jóvenes de esa época, y se había escapado de la Conscripción, por lo que era buscado como desertor, situación muy mal vista en esos tiempos.


