CURIOSIDADES DEL 30 DE JULIO: LA INCREÍBLE HISTORIA DEL PRIMER MATRIMONIO IGUALITARIO EN ARGENTINA

El 15 de julio de 2010 la Argentina hizo historia al aprobar la Ley de Matrimonio Igualitario, convirtiéndose en el primer país de Latinoamérica en dar este paso. Sin embargo, más allá de los debates legislativos y los flashes mediáticos, el verdadero primer casamiento se celebró en absoluto secreto, a cientos de kilómetros de la Capital Federal y con un insólito blooper de oficina.

Ocurrió el 30 de julio de 2010 en Frías, un pueblo de Santiago del Estero. Los protagonistas de esta historia fueron José Luis David Navarro (un arquitecto cordobés) y Miguel Ángel Calefato (un jubilado porteño), quienes llevaban más de 27 años juntos.

«¡Ah, si no hay esposa no hay casamiento!»

La mañana siguiente a la sanción de la ley, José Luis corrió al Registro Civil de Frías. El jefe de la oficina le guardó turno para el 30 de julio, pero cuando una de las empleadas tomó la planilla para completar los datos, se dio un diálogo insólito que reflejó el cambio de época:

¿Cuál es el nombre de la esposa? —preguntó la empleada. — No hay esposa —respondió José Luis. — ¡Ah, si no hay esposa no hay casamiento! —lanzó la mujer.

Lejos de cualquier mala intención, era simplemente la falta de costumbre. Tras la aclaración de que se trataba de un esposo, la administrativa reaccionó rápida de reflejos: “¡Ah bueno, pongo el nombre del esposo, entonces!”.

A escondidas y a las 7 de la mañana: la estrategia «anti-circo»

Aunque la noticia del enlace rebotó en todo el país, a Miguel no le simpatizaba en absoluto la idea de una exposición mediática. Para él no se trataba de hacer show ni de cortar una torta, sino de una cuestión de derechos básicos y tranquilidad patrimonial: asegurar que, si alguno faltaba, el otro estuviera protegido legalmente.

Para esquivar a las cámaras y a la prensa nacional que buscaba la foto exclusiva, el director del Registro Civil les propuso una jugada brillante: adelantar el turno dos horas. Así fue como a las 7:15 de la mañana, a puertas cerradas y en la más absoluta intimidad junto a dos testigos y el juez, firmaron el acta que los convirtió en los pioneros de la ley.

El destino de una escalera en Mar del Plata

La historia de amor de José Luis y Miguel había empezado mucho antes, en 1984. Se cruzaron por casualidad durante unas vacaciones en Mar del Plata, en la inauguración de un boliche bailable: uno subía una escalera, el otro la bajaba, se miraron a los ojos y nunca más se separaron. Hace ya, 42 años.

Apenas dos horas después de que ellos dieran el «sí» en la tranquilidad santiagueña, la televisión porteña transmitía con bombos y platillos el casamiento del actor Ernesto Larrese y el representante Alejandro Vanelli en Buenos Aires, a quienes la opinión pública creyó durante mucho tiempo los primeros. Pero la verdadera «posta» ya se había escrito bien temprano en el norte argentino, con una planilla corregida a mano y un amor que esperó casi tres décadas para hacer historia.

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