El 27 de junio se celebra el Día Internacional de las Personas Sordociegas como homenaje al natalicio de Hellen Keller, quien fuera la primera persona sordociega que se graduó en la universidad, superando las barreras que se le presentaron. Demostrando las capacidades que pueden desplegar las personas con estos obstáculos en su desarrollo, llegando a ser autora de diversos ensayos, activista política y oradora estadounidense.
La sordoceguera se define como una pérdida parcial o total en las capacidades perceptivas relativas a la visión y la audición, que dificulta la comunicación, el acceso a la información de su entorno y la movilidad. Es importante destacar que no es la suma de dos discapacidades sino que debe considerarse como una sola discapacidad con características propias.
El conjunto de las personas sordociegas es un grupo muy heterogéneo. Algunas no oyen ni ven nada, mientras que otras pueden tener algún resto de visión y/o audición.
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Las causas de la sordoceguera pueden ser:
– Infecciosas prenatales como la rubeola, citomegalovirus o la toxoplasmosis.
– Infecciosas post-natales como la meningitis.
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– Anoxia (falta de oxígeno) que se puede dar antes, durante o después del parto.
– Síndromes congénitos como el de CHARGE, Usher.
– Traumáticas.
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– Prematurez, entre otras.
Quien fue Helen Keller
Helen Adams Keller nació el 27 de junio de 1880 en Alabama, USA y quedó sorda y ciega a causa de una enfermedad cuando tenía 19 meses de edad.
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Llegó a desarrollarse culturalmente y ser una escritora y conferenciante pública mundialmente famosa. Helen no se desanimaba fácilmente. Pronto comenzó a descubrir el mundo usando sus otros sentidos. Tocaba y olía todas las cosas que estaban alrededor de ella y sentía las manos de otras personas para «ver» lo que estaban haciendo e imitaba sus movimientos. Al no poder expresarse ni entender, su frustración e impotencia por no poder comunicarse aumentó con la edad. Se convirtió en una persona salvaje, revoltosa y muy agresiva. Esta situación hizo que se viera claramente la necesidad de hacer algo. Justamente, antes de cumplir siete años, la familia contrató a una tutora privada, Anne Sullivan.
Anne Sullivan venía de un ambiente muy pobre. Había perdido la visión cuando tenía cinco años y fue abandonada en una casa de escasos recursos. Tuvo la suerte de encontrar un lugar donde fue bien recibida, el Colegio Perkins para Ciegos en Boston. Después de varios años, y tras dos operaciones exitosas recuperó su visión. Se graduó obteniendo el título de honor. Para el director de la escuela estaba claro que Anne Sullivan era la persona adecuada para educar a Helen Keller.
El primer paso de Anne fue comunicarse con ella venciendo su agresividad con fuerza y paciencia. El siguiente paso fue enseñarle el alfabeto manual. Anne la ponía en contacto con los objetos y le deletreaba en la mano las palabras. Así comenzó a animarse y cada cosa que encontraba la agarraba y preguntaba a Anne cómo se llamaba. Así fue preparando a su alumna con nuevas palabras e ideas que necesitaría para enseñarle a hablar. Como resultado de todo este trabajo, Helen llego a ser más civilizada y amable, y pronto aprendió a leer y escribir en Braille. También aprendió a leer de los labios de las personas tocándoles con sus dedos y sintiendo el movimiento y las vibraciones.
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Anne la ayudó en varias instituciones trabajando con otros materiales y textos, enseñándole distintas lecciones y actuando como su intérprete. Ella reproducía en las manos de Helen lo que los profesores decían en clase, y transcribía en los libros utilizando el sistema Braille.
Helen se graduó con título de honor de la Radcliffe College en 1904. Tenía un poder de concentración extraordinario, muy buena memoria y muy buenos recursos personales para mejorar. Mientras estaba en aquella escuela escribió «La Historia de Mi Vida». Este libro tuvo un rápido éxito y gracias a él ganó suficiente dinero para comprarse su propia casa.
La ceguera era una enfermedad muy común, a causa de la pobreza abundante que había. Helen colaboró en la creación de la Fundación Americana para Ciegos con el objetivo de ofrecer servicios a otras personas con esta discapacidad. Llegó a ser famosa, invitada por muchos países y recibió títulos de honor de diferentes universidades extranjeras.
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En octubre de 1961 Helen sufrió el primero de una serie de accidentes cerebros vasculares, y su vida pública fue disminuyendo. En los últimos años de su vida se dedicaría entonces a cuidar su casa en Arcan Ridge.
En 1964, Helen fue galardonada con la Medalla Presidencial de la Libertad, el más alto premio para personas civiles otorgada por el presidente Lyndon Johnson. Un año más tarde ingresó al “Salón de la Fama” en la Feria Mundial de Nueva York.
Poco antes de su muerte en 1968, a la edad de 87 años, Helen Keller le dijo a un amigo: “En estos oscuros y silenciosos años, Dios ha estado utilizando mi vida para un propósito que no conozco, pero un día lo entenderé y entonces estaré satisfecha.”
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El 1 de junio de 1968, en Arcan Ridge, Helen Keller murió mientras dormía. Su cuerpo fue cremado en Bridgeport, Connecticut y su funeral se realizó en la Catedral Nacional de Washington DC. La urna, más tarde, sería llevada a un lugar cerca de donde descansan los restos de Anne Sullivan.
Fuentes: BuenosAires.gob.ar / Incluyeme.com






















