El Día Mundial en Recuerdo de las Víctimas de Accidentes de Tránsito es una iniciativa que puso en marcha la organización RoadPeace en el año 1993. Desde entonces varias ONGs han observado y promovido la conmemoración de este día en todo el mundo.
El 26 de octubre de 2005, las Naciones Unidas refrendaron que el tercer domingo de noviembre (este año domingo 20) se conmemorara el evento, que pasó a ser un día importante para la prevención de los accidentes de tránsito.
La Organización Mundial de la Salud y el Grupo de Colaboración de las Naciones Unidas para la Seguridad Vial también alientan a gobiernos y ONGs de todo el mundo a sumarse en las acciones para prevenir este flagelo y acompañar a los familiares que hayan perdido a seres queridos en esas circunstancias.
El informe sobre la situación mundial de la seguridad vial, presentado por la OMS en diciembre de 2018, indica que las muertes por accidentes de tránsito continúan aumentando, con un promedio anual de 1,35 millones de fallecidos. Asimismo, el mismo informe destaca que las lesiones derivadas de estos sucesos son la principal causa de muerte de niños y jóvenes de entre 5 y 29 años.
Las principales víctimas de este tipo de sucesos son los llamados «usuarios vulnerables de la vía pública», es decir, peatones, ciclistas y motociclistas, en particular aquellos que viven en países en desarrollo. Este grupo vulnerable presenta más de la mitad de las muertes mundiales por accidentes de tránsito.
También se observa que una mayor proporción de estos usuarios muere en los países de ingresos bajos.
Los objetivos del Día Mundial en Recuerdo de las Víctimas de Accidentes de Tránsito consisten en proporcionar una plataforma a las víctimas y sus familias para:
– recordar a todas las personas muertas y heridas de gravedad en calles y rutas;
– reconocer el trabajo crucial de los servicios de emergencia;
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– llamar la atención sobre la respuesta legal, generalmente trivial, a las muertes y lesiones culposas en la carretera;
– abogar por un mejor apoyo a las víctimas del tránsito y sus familias;
– promover acciones basadas en evidencias para prevenir y eventualmente detener más muertes y lesiones por accidentes de tránsito.
Las lesiones causadas por accidentes de tránsito ocasionan pérdidas económicas considerables para las personas, sus familias y los países en su conjunto. Esas pérdidas son consecuencia de los costos del tratamiento y de la pérdida de productividad de las personas que mueren o quedan discapacitadas por sus lesiones y del tiempo de trabajo o estudio que los familiares de los lesionados deben distraer para atenderlos.
Los accidentes de tránsito cuestan a la mayoría de los países el 3% de su PBI.
Fuente: Naciones Unidas / Organización Mundial de la Salud




