CURIOSIDADES, 3 DE AGOSTO: ¿QUIÉN FUE EL PRIMER ASESINO SERIAL DE ARGENTINA?

La aterradora historia de Cayetano Santos Godino, conocido como el «Petiso Orejudo», un joven que a comienzos del siglo XX aterrorizó a Buenos Aires con una serie de crímenes escalofriantes.

En la historia criminal de nuestro país, pocos nombres despiertan tanto impacto como el de Cayetano Santos Godino. Apodado popularmente como el «Petiso Orejudo», se convirtió en el primer asesino en serie de la Argentina, dejando una huella imborrable a principios del siglo XX por la frialdad y el sadismo de sus actos cometidos desde muy temprana edad.

Un perfil marcado por el dolor y la violencia

Nacido en Buenos Aires en 1896, hijo de inmigrantes calabreses, la infancia de Godino estuvo dominada por el maltrato físico y la negligencia. Su padre, alcohólico y violento, lo sometía a constantes golpizas. Tras padecer graves enfermedades en sus primeros años de vida y ser expulsado reiteradamente de las escuelas por su conducta indomable, pasó su niñez vagando por los conventillos y terrenos baldíos de Almagro y Parque Patricios.

Su historial delictivo comenzó increíblemente a los 7 años, cuando agredió a un pequeño vecino con un ladrillo. Aunque sobrevivió, ese hecho marcó el inicio de una escalada criminal sin precedentes:

  • 1905 y 1906: Con solo 8 años agredió a otra pequeña en un baldío y, tiempo después, cometió su primer homicidio al enterrar viva a una nena de tres años en una zanja sobre la calle Río de Janeiro.
  • A los 10 años: Sin control alguno, canalizaba su crueldad torturando animales, lo que llevó a su padre a entregarlo momentáneamente a las autoridades.
  • Ataques e incendios: Con el paso de los años, alternó entre ataques a niños pequeños e incendios provocados en galpones y estaciones de tranvías. Pese a haber sido internado tres años en la Colonia de Menores de Marcos Paz, su violencia se intensificó al salir en libertad en 1911.

El crimen de Gesualdo y la caída del «Petiso Orejudo»

El hecho que puso fin a su raid delictivo ocurrió el 3 de diciembre de 1912. Con engaños y la promesa de comprarle caramelos, Godino llevó a un niño de tres años, Gesualdo, hasta la Quinta Moreno. Allí lo ató y, con absoluta crueldad, le hundiere un clavo en la sien provocándole la muerte.

La frialdad de Godino llegó al extremo de asistir al propio velorio de la víctima esa misma noche para comprobar los efectos de su ataque. Su actitud sospechosa al acercarse al cajón alertó a los familiares y a la policía, logrando su detención definitiva a las pocas horas. Tenía solo 16 años cuando confesó la suma de sus atrocidades: cuatro homicidios, múltiples tentativas de asesinato y siete incendios intencionales.

El dictamen médico y su trágico final en el fin del mundo

Los peritajes psiquiátricos de la época lo definieron como un «alienado mental e imbécil con idiotez afectiva», carente de empatía y dominado por instintos primarios. Tras pasar por el Hospicio de las Mercedes debido a su extrema peligrosidad, en 1923 fue trasladado al Penal de Ushuaia, la cárcel del «Fin del Mundo».

En la prisión austral pasó sus últimos años aislado. En 1933, tras haber matado a las mascotas del penal, sufrió una brutal paliza por parte de los demás internos de la que nunca se recuperó por completo. Finalmente, el 15 de noviembre de 1944, Cayetano Santos Godino falleció en el penal en circunstancias poco claras, cerrando así la página de uno de los capítulos más oscuros y estudiados de la criminología argentina.

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