En el marco de una medida de fuerza nacional, la titular del gremio, Sonia Alesso, encabezó el acto en Plaza de Mayo. Denunció «salarios de hambre», la falta de financiamiento y la ausencia de diálogo por parte del Gobierno nacional.
La Confederación de Trabajadores de la Educación (CTERA) llevó adelante una jornada de paro docente con un acto central en Plaza de Mayo, donde su secretaria general, Sonia Alesso, apuntó duramente contra la gestión nacional conducida por Javier Milei, advirtiendo sobre una «grave crisis presupuestaria» que atraviesa el sistema educativo en todo el país.
Durante su discurso, la dirigente sindical remarcó la falta de diálogo con las autoridades del Ministerio de Capital Humano y la Secretaría de Educación, y aseguró que el sector atraviesa una situación límite: «Nos vamos a quedar sin maestros en la Argentina si continúan estos salarios de hambre».
Paritaria nacional, FONID e infraestructura
Entre los principales reclamos expresados por el gremio docente durante la manifestación, se destacaron:
- Convocatoria a la Paritaria Nacional Docente: Exigieron la apertura urgente de la negociación para recomponer el piso salarial federal, al señalar que los ingresos se encuentran congelados y licuados por la inflación.
- Restitución del FONID: Reclamaron la devolución del Fondo Nacional de Incentivo Docente, eliminado por el Ejecutivo en el marco del ajuste fiscal.
- Inversión en infraestructura: Criticaron la paralización de la obra pública en materia educativa y denunciaron que en lo que va de la gestión no se ha construido ninguna escuela nueva.
Comparación con los ’90 y rechazo a los proyectos oficiales
En otro tramo de su intervención, Alesso comparó la coyuntura actual con la crisis de los años noventa, afirmando que el deterioro actual es «aún peor» debido al desentendimiento del Estado nacional sobre el financiamiento educativo provincial.
Finalmente, CTERA rechazó de manera categórica el proyecto para declarar a la educación como «servicio esencial» —al que consideró una herramienta para cercenar el derecho a huelga e intimidar a las organizaciones sindicales— y ratificó su oposición a la Ley de Libertad Educativa impulsada por el oficialismo, al sostener que atenta contra la gratuidad y la responsabilidad indelegable del Estado en la educación pública.