Lo que comenzó como una serie de suspensiones terminó en la desvinculación formal de los trabajadores. Desde el gremio UOCRA confirmaron que el Gobierno Nacional no envía los fondos y la empresa Vial Agro ya despachó los telegramas. El lunes se completaría el proceso con el personal restante.
La transformación en autopista del tramo que une Mercedes y Suipacha, una de las obras de infraestructura más esperadas y necesarias para la región, atraviesa hoy su momento más oscuro. Tal como ya veníamos adelantando, tras semanas de incertidumbre y versiones cruzadas, se confirmó este martes 31 el cese definitivo de la actividad y el despido del grueso del personal afectado a las tareas.
Según información corroborada por fuentes gremiales de la UOCRA, un total de 48 trabajadores ya recibieron sus telegramas de despido el pasado lunes 16. En las próximas horas, se espera que las 15 personas que aún permanecían en el obrador corran la misma suerte, dejando el proyecto sin mano de obra activa.
Deuda estatal y retiro de maquinaria
El motivo detrás de esta parálisis total es la falta de pago por parte del Gobierno Nacional. De acuerdo a los testimonios recogidos, la gestión central adeuda varios certificados a la empresa contratista, Vial Agro, lo que tornó insostenible la continuidad de las labores.
A pesar de la gravedad del escenario, en el obrador permanecerán administrativos, serenos y la maquinaria pesada, lo que deja una mínima luz de esperanza ante una eventual reactivación, aunque desde el sindicato reconocen que las expectativas son cada vez menores.
Incertidumbre en Vialidad Nacional
Desde el gremio aseguraron que mantuvieron contactos con personal de Vialidad Nacional, pero la respuesta fue desalentadora: el organismo asegura no tener información sobre el destino final de las obras en este tramo estratégico que conecta a Mercedes con el resto del corredor hacia el oeste bonaerense.
Cabe recordar que el avance de obra se encontraba en la fase de suelo cal y arena en las inmediaciones de la estación de servicio «La Picada». Hoy, el movimiento de máquinas ha desaparecido, dejando un vacío que no solo afecta a decenas de familias que pierden su sustento, sino que vuelve a poner en jaque la seguridad vial de una ruta marcada por la alta siniestralidad.
La parálisis de la Ruta 5 deja de ser una posibilidad para convertirse en una realidad que golpea nuevamente a la región, repitiendo un ciclo de promesas inconclusas que afecta a miles de usuarios diarios.


