La empresa de electrodomésticos Whirlpool ha cerrado sorpresivamente su planta de producción en Pilar, Provincia de Buenos Aires, dejando a cerca de 220 trabajadores despedidos.

La fábrica, inaugurada con una inversión de 50 millones de dólares en 2022, cesó sus operaciones alegando una fuerte caída en las ventas a causa de la crisis económica y el aumento en la facilidad para importar productos terminados. Un trabajador señaló que la decisión fue comunicada de golpe: «Hasta ayer veníamos produciendo normal, y hoy de golpe fue el cierre».

Whirlpool ya inició negociaciones con la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) para pactar un paquete de salida que incluirá la indemnización reglamentaria más un plus.

La compañía mantendrá en el país su oficina comercial y centro de distribución (con unos 110 empleados), lo que refuerza la versión de que podrían dedicarse ahora a importar electrodomésticos fabricados en sus plantas globales, en lugar de producirlos localmente.

En julio de 2022 Whirlpool había anunciado una inversión de 50 millones de dólares para la inauguración de esta planta en Pilar. Con 30.000 m2 de superficie cubierta, la fábrica, pasó a ser la más moderna de su tipo en el mundo y empleaba a más de 400 personas de forma directa y a más de 1000 de manera indirecta.

Esa nueva planta productiva tenía la capacidad de producir un lavarropas cada 40 segundos, fabricaba cocinas y lavarropas de carga frontal y superior, y poseía una capacidad instalada de producción de 300 mil unidades al año, de las cuales el 70% era destinado para la exportación a la región. Sin embargo, la crisis económica de los últimos tiempos sumado a la política de facilitar las importaciones complicó a la compañía.

De hecho, de producir unos 600 lavarropas por día, en la actualidad el número había caído a unos 400, según los operarios. En este sentido, un lavarropas Whirlpool de 7 kilos cuesta alrededor de 900 mil pesos, cuando uno de marca china puede conseguirse a mitad de precio.