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jueves, febrero 19, 2026

ANTE EL ASESINATO DE BRIAN EN EL CORSO MERCEDINO

Desde el Partido Obrero de Mercedes expresamos nuestro más profundo repudio y condena al asesinato de Brian ocurrido en el marco del Corso Mercedino. Acompañamos el dolor de su familia, amistades y de toda la comunidad que hoy siente indignación y tristeza frente a un hecho que jamás debió suceder.
Pero también creemos que sería un error y una hipocresía política reducir esta tragedia a un hecho aislado o convertirla en un espectáculo de morbo y chisme como ya se ve en muchos medios y redes sociales donde se discute “cómo fue?”, “por qué lo mataron?”, “quién estaba?”, o “qué pasó en tal momento?”, como si se tratara de un relato policial y no de la expresión brutal de una sociedad que se descompone.
En los últimos dias han hablado organizaciones políticas, vecinales y referentes de todo tipo. Sin embargo, llama poderosamente la atención la ausencia de pensamiento crítico en la mayoría de esas declaraciones: se condena el hecho pero se evita mirar el cuadro social completo. Se intenta explicar todo con frases vacías, mientras se alimenta una lógica reaccionaria que solo busca más control sobre el pueblo, más mano dura y más represión.
La violencia que hoy estalla en las calles no cae del cielo. Es una violencia que viene de arriba hacia abajo que se instala desde el poder político, económico y mediático. Es el resultado de una sociedad cada vez más desigual, donde a una minoría le sobra todo y a la mayoría se le arrebata hasta lo mínimo.
Hoy muchos hablan de la Familia Auza pero pocos o casi nadie habla de que hay miles de familias  en todo el país con hijos abandonan la primaria, chicos y chicas que ingresan al consumo de drogas de muy baja calidad, no aptas para el consumo humano debido a su bajo precio, lo que termina llevando a situaciones de violencia y a la participación de hechos delictivos. Una juventud a la que se le quita futuro mientras se la criminaliza cuando estalla el drama social.
No vamos a aceptar que los partidos patronales, responsables de décadas de ajuste y precarización, se presenten ahora como defensores de la seguridad o del bienestar del pueblo. No les interesa la vida de los sectores populares les interesa su degradación, su fragmentación y su sometimiento.
La violencia no se combate con privatizaciones, ni con discursos punitivistas, ni con marketing político. Se combate con educación pública, con trabajo genuino, con salud, con clubes, con cultura, con oportunidades reales. Sin eso estamos condenados a la barbarie que este capitalismo en crisis profundiza día a día.
Hoy quizás no alcanza con hablar de “ausencia del Estado” debemos hablar también de la injerencia de un Estado que interviene para garantizar desigualdad, para ajustar, para recortar, para precarizar y para reprimir. Un Estado que no aparece para sostener a los pibes pero sí aparece para disciplinar al pueblo cuando reclama.
Por eso, frente al asesinato de Brian, reafirmamos que no queremos más discursos vacíos ni oportunismo. Queremos una salida de fondo, que enfrente las causas reales de la violencia social: la pobreza, la precarización, la destrucción de la educación y la falta de futuro para la juventud.
Hoy más que nunca  debemos volver a los cimientos de toda civilización: la solidaridad, la organización popular y la lucha por una sociedad verdaderamente justa donde ningún pibe tenga que crecer sin futuro, sin derechos y sin vida.
No es un dato menor que mientras el pueblo llora y se indigna, hoy se está avanzando y votando una reforma laboral que no es solamente una discusión “económica” es un proyecto de degradación social. Es un paso más hacia una sociedad donde cada vez habrá más desigualdad, más frustración, más marginación y por lo tanto, más violencia.
En este marco resulta alarmante escuchar voces que ya proponen como solución la privatización del Corso o el aumento de mecanismos de control privado, como si el problema fuera el evento en sí y no la realidad social que lo atraviesa. Como si el problema fuera “la gente” y no las condiciones de vida que se le imponen.
Los grandes medios de comunicación, al servicio de quienes tienen el poder económico y control social, no están preocupados por el Corso ni por Brian. Les interesa que los sectores populares se enfrenten entre sí, que se culpen mutuamente, que se señalen, que se dividan para justificar más represión, más control y más negocios para los de siempre.
Y lo vemos con claridad: el crimen de Brian ya está siendo utilizado por los chacales mediáticos y los caranchos políticos que se montan sobre el dolor ajeno para instalar agendas reaccionarias. Todo viene “perfecto” para empujar medidas como bajar la edad de imputabilidad, criminalizar a la juventud y convertir a los pibes pobres en el enemigo interno.
Nosotros decimos lo contrario: no se trata de endurecer penas contra adolescentes mientras se les niega educación, trabajo, contención y futuro. Lo que está podrido no es un sector de la juventud: lo que está podrido es este régimen social, esta sociedad putrefacta sostenida por precarización, desigualdad y violencia estructural.
La violencia que hoy nos golpea no se resuelve con más policía ni con más castigo sobre los de abajo. Se resuelve enfrentando las causas profundas de la descomposición social: el ajuste, la pobreza, el desmantelamiento de la vida comunitaria y la destrucción de los derechos sociales.
Por eso llamamos a la población trabajadora a organizarse, a no dejarse arrastrar por el odio reaccionario y a luchar por una salida real: una salida de los trabajadores con una transformación profunda de esta sociedad.
Justicia por Brian.
Fuera los caranchos políticos y mediáticos.
No a la baja de la edad de imputabilidad.
Basta de ajuste, precarización y desigualdad.
Por una sociedad verdaderamente humana, solidaria y socialista.
Partido Obrero Mercedes

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