Por: Marcelo Suárez
Un video capturado recientemente por el vecino Matías Ferraro en la localidad de Altamira puso en evidencia una escena que se repite con más frecuencia en nuestra ciudad: la presencia de fauna silvestre en zonas urbanizadas. En las imágenes se observa a dos cachorros de zorro gris pampeano asomándose con curiosidad a la calle antes de refugiarse nuevamente en el monte.
Según testimonios de los habitantes del lugar, estos ejemplares —caracterizados por su cola grisácea, larga y tupida— deambulan simpáticamente por la zona desde hace meses, generalmente acompañados por adultos que serían sus progenitores.
Una especie que se adapta al avance urbano
El zorro gris es una especie común que, a pesar de haber sufrido históricamente la persecución por la industria peletera o por conflictos ganaderos, ha demostrado una gran resiliencia. Hoy, estos animales toleran bien los ambientes modificados por el hombre.
Este fenómeno de «aparición» de zorros en zonas residenciales no es exclusivo de Mercedes; ya se ha reportado en localidades como Pilar, Canning, Funes y diversos puntos de la costa bonaerense. En nuestra ciudad, se suman a la presencia ya conocida de carpinchos en la zona sureste.
La importancia de no alimentar a la fauna silvestre
Si bien su aspecto puede resultar inofensivo o «simpático», especialistas advierten sobre los riesgos de fomentar su acercamiento. Se ha detectado que algunos vecinos les brindan alimento, lo que genera un hábito peligroso: el animal pierde el miedo al humano y se expone al contacto con mascotas, aumentando el riesgo de transmisión de enfermedades.
Recomendaciones para una convivencia segura:
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No alimentar: Bajo ningún concepto se debe suministrar comida de forma directa o indirecta a animales silvestres.
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Gestión de residuos: Sacar la basura en recipientes cerrados y no dejar restos de comida en patios o galerías que puedan atraerlos.
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Cuidado de mascotas: Es fundamental mantener al día el carné sanitario (vacunación) de perros y gatos. Además, se recomienda que las mascotas no deambulen sueltas, especialmente de noche, que es cuando los zorros presentan mayor actividad.
Mirá el video:





La verdad al principio me dio un poco de temor, porque la madre venia a la noche y hace unos ladridos terroríficos llamando a sus crías. Aparte de no dejarme dormir no me empezó a gustar la historia cuando le comió dos gallinas a mi vecino. Pero cada noche que venia y regresaba, ahí estaban. Como esperándome. En la rotonda de la 42, en la colectora de Altamira y en la primera calle de tierra la 626 que es casi seguro donde esta la madriguera y Matías los filmo. Hoy ya me caen simpáticos los cachorros, uno murió. De ahí los ladridos desgarradores de la madre por las noches. Ya son parte de ALTAMIRA con sus discusiones y diferencias sobre lo que habría que hacer con los zorros. Yo propondría a los visitantes de Jofre que se guarden un pedacito de asado que no comen y lo tiren antes de salir a la ruta 5. Un acto de caridad y ayuda a la fauna silvestre, aunque no lo recomiendan desde el municipio. Quizas teman que al lado de los zorros, se vengan algunos paisanos por la noche…