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martes, marzo 10, 2026

AL 83% DE LOS TRABAJADORES SE LES COMPLICA ALIMENTARSE EN JORNADA LABORAL

Un alarmante informe del Observatorio de la Deuda Social de la UCA y la empresa Edenred reveló una faceta crítica de la caída del poder adquisitivo: la mayoría de los asalariados debe saltear comidas o bajar la calidad de lo que consume por falta de dinero.

El estudio, titulado «La alimentación y comensalidad en la población asalariada de la Argentina», arroja cifras que desnudan la vulnerabilidad del mercado laboral actual. Según los datos, solo el 16,5% de los trabajadores logra mantenerse al margen de las restricciones alimentarias en su horario de trabajo.

Radiografía de la precariedad

El informe distingue entre dos tipos de privaciones: resignar la cantidad de comida o bajar la calidad nutricional.

  • 56,2% de los empleados enfrenta ambas carencias al mismo tiempo (come menos y peor).

  • 27,3% debe elegir entre una u otra.

Esta situación no afecta a todos por igual. La «doble privación» golpea con más fuerza a las mujeres (60,1%), a los jóvenes de entre 18 y 29 años (66,8%) y a las regiones del norte del país (NOA 65% y NEA 62,3%).

Sector público vs. Sector privado

Un dato que sorprende es la fragilidad en el ámbito estatal. Mientras que el 70% de los empleados públicos padece inseguridad alimentaria doble (cantidad y calidad), en el sector privado la cifra, aunque alta, desciende al 50,3%.

Por otro lado, el teletrabajo aparece como el mejor refugio: solo el 16,1% de los trabajadores virtuales se ve afectado, principalmente porque pueden acceder a la cocina de sus hogares y reducir costos de traslado o compra de viandas.

El costo de «comer afuera»

La inflación en el rubro «Alimentos y bebidas fuera del hogar» no da tregua. Según consultoras privadas, este ítem subió un 43,3% en el último año. Ante este escenario:

  • El 69% de los trabajadores considera que sería «muy útil» recibir un plus diario de $10.000 para comida.

  • La mayoría destinaría ese extra a comprar insumos de mejor calidad para cocinar en sus casas, priorizando la economía doméstica sobre el consumo inmediato.

Salud y productividad en riesgo

Ianina Tuñón, investigadora de la UCA, advirtió que esta mala alimentación se traduce en mayores índices de obesidad y enfermedades crónicas. Además, señalaron que mejorar la nutrición de los empleados podría elevar la productividad hasta un 20%, reduciendo el ausentismo y los accidentes laborales.

Contar con comedor, heladera, microondas o una asignación específica por fuera del salario aparece como la clave para revertir un diagnóstico que la UCA califica como «severo»: la insuficiencia de ingresos ya no permite cubrir un estándar básico de vida digna, ni siquiera para quienes tienen un empleo formal.

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