Un 13 de febrero de 1947, el histórico ramal dejó de ser administrado por capitales británicos para pasar a manos del Estado Nacional. Repasamos la historia de la línea que une a Mercedes con el corazón de Buenos Aires.
El 13 de febrero no es una fecha más para el calendario ferroviario argentino. Hoy se cumplen 79 años desde que, bajo la presidencia de Juan Domingo Perón, se selló la nacionalización del antiguo Ferrocarril Oeste, dando nacimiento a la denominación que conocemos hasta la actualidad: el Tren Sarmiento.
Un viaje que empezó en 1857
La historia de este gigante de acero comenzó mucho antes de su nacionalización. Su primer viaje fue en 1857, marcando el inicio de una era de progreso. A lo largo de casi un siglo, la administración fue un «ida y vuelta»:
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Nació como un emprendimiento privado.
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Luego fue gestionado por la Provincia de Buenos Aires.
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Más tarde, volvió a manos privadas bajo capitales ingleses con la compañía The Buenos Aires Western Railway Limited.
El ramal que nos une: Moreno-Mercedes
Durante la etapa británica, el ferrocarril vivió una expansión sin precedentes, llegando incluso hasta Mendoza. Sin embargo, para los vecinos de nuestra zona, el hito fundamental fue la consolidación de ramales estratégicos como el de Moreno-Mercedes, una arteria vital para el movimiento de pasajeros y carga en la región.
Otro punto de quiebre ocurrió en 1923, cuando se electrificó el tramo Once-Moreno, siendo el segundo servicio eléctrico de todo el país.
El paso al Estado
Para la década del ’40, la falta de inversión y el desgaste de la infraestructura inglesa precipitaron el traspaso. La nacionalización no solo cambió la gestión, sino que rebautizó la línea en honor a Domingo Faustino Sarmiento.
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A casi ocho décadas de aquel hecho, el Sarmiento sigue siendo mucho más que un transporte: es el eje fundamental de movilidad y el pulso diario para miles de mercedinos y vecinos del oeste bonaerense.





